Sunday, 5 February 2012

Water Sampler Collector






Water Sampler Collector is use in Hydrology Department to collect water sample from pizo-meter, well, canal, river, lake and dam etc.



Device is smart and using future technology component. Parameter's that user able to check using device:





  1. Level of Water

  2. Depth at which user going to collect sample

  3. EC contend of water

  4. Temperature of water


































 SPECIFICATION





 Depth


100 meter (maximum) or as user required


 Temperature 


0 - 99.9 °C, resolution 0.1°C


 EC (Electrical Conductivity of Water)


0 - 100 usec


 Date & Time


Enable


 Storage 


Upto 100 samples


 PC interface








Data Format





Calibration 


Through USB 2.0 (Software work with XP, Vista, 7), user can also take data on Hyper Terminal of PC.


Data store with date, time, EC, Temp., Depth format.


User friendly calibration function of temperature, depth, EC and editing date and time.












Main Controller Device
































Robotic Sensor






















Water sample collector










For any enquire or information feel free to contact on below address:





Thanks & Regards,
Himanshu Sharma (Engineer) - (m.no.8650220203)







M/S GEOTRAN, D-17, INDUSTRIAL ESTATE, ROORKEE 247667, UTTARAKHAND
M.NO.: +91-9897116161, 8650220203, EMAIL ID: geotran.rke@msn.comrd-sharma@hotmail.com 




Saturday, 4 February 2012

Urgent : Pour voir la vidéo suivez les étapes ci-dessous
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February Poem

Disheveled is an odd word
    to explain a home for even in its most
        haphazard ways it speaks of you
    in happy stacks of books,
        whispers of strewn paper letters from friends,
    photographs propped like verbs on your windowsill,
        and clothing that punctuates here and there
            what you looked like yesterday.
And the noun of course is you,
    described in a space that isn't really confused
        as it is a poem
            - that is beautiful - 
with no rules.

Thursday, 2 February 2012

Manatee Mom

video by CLJahn on Flickr.
This manatee and her calf were cruising through the Beverly Heights section of Fort Lauderdale, a couple of blocks from Las Olas Boulevard.
Franz Cerami returned with his thoughts on  identity with a project of Global Art which investigates on the essence of the identity carachter of contemporaneity.
The interaction between the artist and his portrait subject in the key factor in the comprehension of his work. Each portrait is captured through a webcam and is painted with digital tools.











Wednesday, 1 February 2012

Capitulo 5 / Max


-Están en el closet –señalé una puerta junto al baño.
                Jacob me pasó una de las frazadas, me senté en el sofá y me envolví en ella. Él se sentó junto a mí.
                -¿Estás mejor?
                -Sí –respondí- pero…
                -Tienes preguntas –inquirió él- Muchas.
                -No tantas –admití. Luego recordé- ¿Y Cam?
                -Es justo lo que iba a decir, debo ir por ella y luego hablaremos nosotros… Mañana.
                Yo me quedé un segundo en silencio.
               
                -No le digas nada –dije en un susurro. Evité mirarlo fijando la vista en la alfombra.
                Se levantó.
                -No lo haré –dijo.
                Lo acompañé hasta la puerta.
                -Hablaremos mañana –dijo Jake- Descansa.
                -Ok, gracias –sonreí.
                -No hay de qué.
                Luego recordé algo.
                -Jake –dije cuando empezaba a irse- ¿Los lobos eran humanos? –asintió otra vez- Dale mis gracias, por favor.
                -Lo haré –sonrió y se fue.


                -Dime –dije mientras bajaba el volumen de la música.
                -¿Estás en casa?
                -Sep –me volteé en la cama.
                -¿Te quedas ahí hoy?
                -Sep.
                -Ok, yo llevo la cena.
                -Okeeeeey –respondí sin entusiasmo.
                -Max, ¿te ocurre algo? –Jer fue muy perceptivo… Demasiado.
                Negación.
                -No, sólo estoy cansada… Te espero.
                - Bye.
                -¡Chau! –colgué.

                Volví a subir el volumen de la música y tomé el primer libro que encontré. Aún faltaba tiempo para que llegara.


                -Jer, definitivamente eres el mejor –dije abriendo la caja de pizza.
                -Lo sé –rió él.
                Nos sentamos en el sofá, llevando la pizza y un par de latas de Coca-Cola. Encendimos la televisión y pusimos Monters Inc., una de nuestras películas favoritas desde pequeños.
                Sabiéndonos los diálogos de memoria, reímos y comimos la pizza completa, la cual no era chica.
               
                Para mí, Jeremy y yo somos prácticamente mellizos. Yo soy un año mayor, y aun que soy alta, él lo es más que yo.
                Nos encanta pasar el tiempo juntos y creo que también es porque nuestros padres nunca están. Nos pagan todo, pero la última vez que los vimos fue hace dos meses y medio. Y sólo fue por unos minutos.
                Preferimos no hablar del tema, a no ser que sea muy necesario.

                Dejé la lata de bebida en la mesa y apoyé mi cabeza en su hombro mientras me sentaba con las piernas cruzadas.

-¿Y cómo te fue en el partido? –pregunté.
                -Ganamos –respondió orgulloso- Obviamente.
                -Ese es mi hermanito y su equipo –reí e hicimos nuestro saludo, algo que inventamos de pequeños.
                Bostecé.
                -¿Sigues cansada? –miró la hora- ¿Por qué no vamos a dormir?
                Tomé su muñeca y vi la hora. 21:37. Era temprano, pero estaba exhausta.
                Ordenamos todo y nos fuimos cada uno a su habitación.

                Me acosté sin cambiarme la ropa y me tapé hasta las orejas. Aún no podía creer lo que me había pasado hoy.
                Edward casi me muerde, lobos gigantes, Jacob un licántropo…
                Cam…
                ¿Lo sabrá ella?
                ¿Jacob le habrá confesado su secreto como Edward a mí?


                Fue un domingo tranquilo. Jeremy y yo nos quedamos en casa hasta después del almuerzo, ya que él iba a ir por ahí con amigos después de eso.

                Yo me quedé leyendo hasta que recibí un texto de Jake. Venía hacia acá. Suspiré. Hora de aclarar mis dudas.
                Volví a tomar mi libro hasta que llegara.

                -Primero, - dijo Jake- dime que sabes.
                Estábamos sentados en el sofá de mi living, yo de piernas cruzadas sobre éste. Él, sentado vuelto hacia mí.
                -Yo sí sabía que Edward es vampiro y todo lo que, como tal, puede hacer –confesé en un hilo de voz y la mirada fija en la alfombra.
                -¿Te lo dijo él?
                -Sí.
                -¿Y por qué andabas con él? ¿Te persiguió, acorraló o algo?
                -Yo… Iba caminando y me encontré con él, y caminamos juntos.
                -¿En el bosque?
                -Me subió a su espalda y corrió –seguía con la mirada en la alfombra- Luego empezamos a caminar y de repente…
                No iba a contar lo del beso.
                -¿De repente…?
                “Qué más da” pensé.
                -Se me acercó, me besó –bajé aún más la voz al admitirlo- Y trató de morderme.
                Él se quedó en silencio un minuto y luego me preguntó algo que definitivamente no esperaba.
               
                -¿Te gusta el chupasangres?
                Volteé la cabeza bruscamente para mirarlo. Esa era una pregunta que no necesitaba pensar.
                -No.
                -¿Segura?
                -Jacob, no me gusta. Me gustó alguna vez, pero ya no. Si a él le gusto me da igual –hablaba muy rápido, como con rabia- Para mí sólo es, era, un amigo. Cuando me besó intenté apartarlo, pero no pude.
                -¿Te gustaba antes de saber que es vampiro?
                -Sí, y me dejó de gustar antes de eso. Ahora no pasa nada… Cam siempre me…
                Me callé de golpe. Cam.
                Lo miré a los ojos.
                -¿Cam sabe algo de esto? –me temblaba la voz.
                -¿A qué te refieres exactamente?
                -A ti –dije después de dudar  unos segundos.
                -¿No iba a explicarte todo? –evadió y desvió la mirada- Sobre los lobos y todo eso…
                No insistí, necesitaba que me explicara todo.

                Esa noche me costó quedarme dormida. Tuve que procesar toda la nueva información, al igual que cuando supe que Edward es vampiro.
                Los Cullen son los únicos vampiros vegetarianos. Jake y sus amigos son de la tribu Quileute. Son hombres lobo.
                No como los de las películas. Aprendí a no creerlas.
                Hay muy pocas cosas que acaban con un vampiro.
                ¿Estacas? Son basura. Igual que el sol, que sólo los hace brillar. ¿Despedazarlos? Sólo sirve para ganar tiempo antes de que se “arreglen” rápidamente. Además eso sólo lo puede hacer otro vampiro…
                … O un hombre lobo.
                La diferencia, es que el vampiro debe quemarlo y el lobo simplemente lo mata.
                Así es. Fuego. Otra arma en su contra.

                Los vampiros son helados como piedra. Los lobos con temperaturas tan altas, que de ser humanos normales morirían.
                Sólo se pueden matar mutuamente o entre ellos.
                ¿Cómo acá no? Gracias a un tratado. Los vampiros no van a La Push y no muerden gente. Los lobos no los matan y no se transforman en Forks.

                Mis párpados pesaban cada vez más. No sabía que iba a hacer mañana.
                Finalmente, el sueño me venció.

Capitulo 5 / Cam


5.

Hoy ya es Lunes.
Estaba muy cansada. Anoche no había logrado conciliar el sueño, por haber dormido durante la tarde ayer. Me arreglé con una lentitud para nada convincente si pretendía llegar temprano y luego salí a buscar a Max.
Normalmente era ella quien venía por mi en su auto, pero hoy era un día diferente. Cuando llegué a su casa la encontré en los escalones de la entrada, aburrida, y su hermano Jeremy a su lado. Seguramente había estado acompañándola. Cuando estuve lo suficientemente cerca para que me viera, agité la mano para llamar su atención, lográndolo. Se despidió con un medio abrazo de su hermano y corrió hacia mi.

-¡Hola!-saludó, dándome a mí otro abrazo.-Te ves horrible. ¿Dormiste algo?

-Algo.-admití riendo y restregándome los ojos.-¿Vamos?

-Sip.

Seguimos caminando, unos mil bostezos me visitaron. Max me echó un vistazo y se rió:

-¿Qué hiciste ayer?

-Nada de nada.-repuse.

-¿Y  por qué estás tan cansada?

-Larga historia. ¿Tú que hiciste ayer?

-¿No estuviste con Jacob?-se quitó un mechón de pelo del rostro pero no me estaba mirando.

-No, desapareció.-me encogí de hombros.-¿No me dirás entonces qué hiciste tú?

-Es que no hice nada.-repuso a la vez que entrábamos al instituto. Asentí.

No teníamos muchas clases juntas. Pero por suerte ahora faltaban unos minutos y entrábamos. No enseguida.
Nos sentamos en la banca habitual a esperar, ella me contaba que sus padres no volvían hace meses. Recordé a Nate y me afligí un poco. También hace tiempo que no lo veía…

-¿Y has visto a tu hermano?-preguntó como si siguiera el hilo de mis pensamientos.

-¿Nathan? Nop.-contesté un poco cohibida. Aparté mi vista y la fijé un poco más allá, donde había un chico rubio y alto que recién venía entrando. Me concentré en él. Llevaba la mochila colgada de un hombro y miró a ambos lados. Pero…

-¿Max?

-¿Hum?-ella había estado buscando sus audífonos en su bolso.

-¿Quién es?-apunté con la barbilla.

Max miró con desinterés al principio, pero luego cambió su expresión. Se quedó pegada mirando al chico que ahora se apoyaba en un árbol y se cerraba la chaqueta oscura que traía.

-¿Y bien?-insistí. Ella titubeó, hasta que dijo:

-No lo sé. Es nuevo…-aun lo miraba.

También le eché un vistazo. Justo en ese momento Edward entraba en su Volvo con sus hermanos. ¿Había visto al nuevo?

-Es lindo.-comenté. Era cierto, ese chico tenía algo especial. ¿Su pelo? ¿Su expresión?

Max no contestó. No le insistí, pues luego ella dijo:

-Veamos en qué clases coincidimos.

Sonreí burlonamente.

-Está bien.-acepté.

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En historia yo no lo vi, pero sí entró en la mitad de la clase de inglés. Se veía mucho más alto de cerca. No se quitó su chaqueta en ningún momento  y se sentó en uno de los asientos del final. Me pregunté en qué clases de Max había aparecido.
Nos juntamos en el almuerzo, y ahí se lo pregunté.

-En biología sí estuvo.-me dijo abriendo su bebida.-Entró en mitad de la clase.

-En inglés también.

-Y se que se llama Jace, Jace algo.-continuó.-O eso dijo él.

-¿Por qué crees que está aquí?

-No tengo idea.-Max miraba a su alrededor.

-¿Lo estás buscando?-me reí. Max me miró.

-No es cierto. No a él.

-¿A Edward?

-Siempre están hablando de mí.-dijo Edward sentándose al lado de Max.

-Hola.

-Hola Edward.-mi voz sonaba molesta.

-Cam, ¿sigues enfadada por lo de ayer?-intervino él.

-Yo…

-¿Qué pasó ayer?-saltó mi amiga.

-Edward me hizo una visita.-musité.-Fue a molestar.

-Qué linda.-replicó Edward con sarcasmo.

-¿Qué le hiciste? ¿De qué hablaron?-sonaba muy intrigada.

-¿No le dijiste nada?

¿A quién le estaba hablando Edward ahora?

-De eso hablamos: de lo que no dicen.-mascullé.

-¿Qué? Edward.-reprendió ella alarmada.-¿Ella sabe?

-¿Qué cosa?-preguntamos él y yo a la vez.

-Mejor me voy.-Edward se levantó y se marchó. Max frunció el ceño.

Y quedamos en un silencio incómodo.

-Qué raro está.-comenté.

-¿De verdad que tú no sabes nada?-preguntó insegura.

Suspiré frustrada.

-¿A qué diablos se refieren?

Esta vez, Max suspiró.

-Ojalá Jace no sea así de insoportable, como Cullen.

Me quedé callada jugando con la tapa de la botella de Coca-Cola.

-¿Vas a hablarle a Jace?-pregunté al fin.

-Hum…-me miró de reojo y luego asintió.

Asentí yo también.

-De ahí me contarás.-le dediqué una media sonrisa.

-Sí, tenlo por seguro.

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Gimnasia era una de las clases que con Max teníamos juntas. Ella me esperó fuera del aula de la clase anterior cuando acabó esa hora.

-Siempre sales tarde de Biología.-reclamó.

-Culpa al profesor.-repliqué con humor.

Me golpeó con su bolso y nos fuimos a los vestidores.
En la clase nos tocaba Handball y el profesor nos ordenó hacer grupos al instante. Lamentablemente como nadie parecía trabajar con su grupo el profesor decidió armarlos él de nuevo.

-Tú, Wayland.-llamó pero, ¿A quién llamó exactamente?-Pareces atleta.-Todos alzaron la vista para ver quién.-Con Max, tú, Brooke y… Thomas.

-¿Cuál Max?-preguntó alguien.

-¿Acaso ves a dos hombres y dos mujeres?-el entrenador era sarcástico.

-No…

-¡Max Brontë, obviamente!

Algunos rieron y el primer grupo cogió una pelota y se marchó a un rincón. Ya todos habían visto que el chico “Wayland” era el rubio nuevo, que ahora también tenía cuerpo de atleta…

También me tocó con otras personas, Marie, Daniel y un chico que solo conocía de vista que, para mi sorpresa, se llamaba como mi hermano mayor.

-Okay, empecemos.-dijo Daniel.

Antes de eso, le eché un vistazo a Max. Estaba trabajando con la pelota ya. ¿Habían hablado?
Un golpe a un costado de mi cabeza me sacó de mis pensamientos.

-¡Oye!

-Concéntrate.-rió Nathan, el que yo no conocía bien. Asentí y nos pusimos a hacer el ejercicio.

Fue una hora eterna. En mi grupo, todos eran buenos, exceptuándome, porque si no se me caía la pelota, simplemente no lograba atraparla. Fue un alivio cuando terminó.

Iba a cambiarme. Busqué a mi mejor amiga con la mirada pero estaba al otro extremo, apoyada en la pared. Parecía esperar.

-¡Max!-la llamé.

Me miró.
Alcé las manos con las palmas hacia arriba, en forma de pregunta. Apuntó el lugar donde se guardaban las pelotas y articuló con los labios: “Me dijo que esperara”
Al principio no comprendí pero cuando vi a Jace salir lo entendí al tiro.
“Nos vemos” le dije también moviendo sólo los labios y sonreí. Me devolvió la sonrisa y se aproximó al chico nuevo.

Fui a vestirme y luego al estacionamiento. De pronto me había dado flojera irme sola a pie y vería si alguien me podía llevar.
Vi a Edward apoyado en su auto. Parecía tener rato ahí…Ahora que lo pensaba, nunca lo había visto en gimnasia. ¿Acaso él no la necesitaba?
Edward hizo un gesto. Se dirigía hacia mi.
-Cam.-saludó y hasta sonrió. Lo miré por unos segundos.

-Sigo enfadada contigo.-dije. Su sonrisa no se largó de su cara.

-Vamos. No hice nada malo.

-¡Sí que lo hiciste!

Puso los ojos en blanco. Era un gesto que identificaba mucho a Edward.

-¿No podrías olvidarlo?-preguntó rendido.

-No.

-¿Tan solo por ahora?

Suspiré, meditándolo.

-Okay…-al oírme volvió a sonreír, ahora más burlonamente.

-Bien. Oye… ¿Y Max?-recorrió el lugar con su mirada mientras hablaba.

-Se fue con el chico nuevo por un rato.-le dije y de pronto temí haber dado demasiada información.

-Disculpa.-Edward alzó las cejas observándome.-¿Con quién?

Ahora yo sonreí burlonamente.

-Nada, Ed.-reí por lo bajo.-Ya me tengo que ir. Voy a recoger a mi hermano.

-¿Te vas sin Max?-perecía indiferente, más perdido en sus pensamientos que otra cosa.

-Hoy voy caminando.

-Ah…-y calló.

Rodé los ojos. ¡Él era tan bipolar.

-Nos vemos, Edward.-coloqué bien mi mochila sobre mis hombros a la vez que él contestó:

-Adiós.