Friday 27 April 2012

capitulo 6 - cam


6.

En casa, ya un poco más tarde, no debía hacer nada. Tuve mucha tentación de tomar el regalo de Jake, la moto e irme a La Push. Pero Dean estaba sólo conmigo, mis padres acostumbraban a llegar juntos y algo tarde los días de semana.
En ocasiones como esta extrañaba mucho a Nate.
Pensaba en mi hermano mayor, cuando la voz de Dean me sacó de mis cavilaciones.

-¿No viene Max hoy, Cam? O Jake.-preguntó a la vez que se sentaba en la mesa. Le pasé un tazón con cereales que era lo que quería y me senté a su lado.

-Nop. Me abandonaron.-contesté de broma. Dean me miraba con fijeza.

-Pero…Jake dijo que vendría.-comentó con inocencia. No lo tomé mucho en cuenta.

-¿Cuándo, Deannie?

-En el teléfono.-dijo llevándose una cucharada de cereal a la boca.

Lo pensé un segundo. ¿Al teléfono?

-Disculpa, Dean… ¿Jacob llamó?

Él asintió.

-Pero, ¿Qué dijo?

-Que iba a venir.-contestó sin añadir nada.

-¿Y? ¿Nada más?

-Que te lo dijera.

-¡¡Dean!! ¡¿Por qué no lo hiciste?!

-¿Estas enojada?-preguntó con voz asustada. Suspiré.

-No, tranquilo… ¿Cuándo iba a venir?-procuré hablar más pausadamente.

Dean abrió la boca para contestarme pero el timbre nos interrumpió.

-Ahora.-dijo Dean y se rió. Le sonreí enternecida, y él saltó de la silla y corrió a abrir la puerta. No se molestó en preguntar quién era.

-¡Dean!-advertí pero él ya había abierto.

-¡Hola Dean!-se escuchó a Jacob con su alegría de siempre. Oírlo me hizo sentir alivio.

-¡Jacob!-mi hermanito saltó y me mejor amigo lo alzó en sus brazos. Me aproximé riendo al verlos.

-Me alegro que hayas venido a ver a Dean, se sentía solo.-le comenté en broma.

-Hola, Cam.-me saludo dejando a mi hermanito en el suelo y entrando a la casa. En solo dos segundos estaba envuelta en uno de sus apretados abrazos.

Le devolví el abrazo con fuerza y sonriendo.

-¡Te extrañé!-exclamé al separarnos y él también sonrió.

-Yo también, Camie-rió.

-¿Por qué Jacob siempre tiene la piel tan caliente?

Ambos bajamos la vista para verlo.

-Es que está siempre al sol, Dean.-contesté riendo y Jake rió conmigo.-Vamos, vamos adentro.

Nos sentamos en el living, Dean arrodillado en el suelo y dibujando un rato. Ahí le empecé a preguntar:

-¿Cómo es que pudiste venir?

-Me escapé de la manada… Ellos no saben que estoy aquí.

Asentí y sonreí.

-Me alegro que vinieras.-Jake me miró a los ojos y me devolvió la sonrisa.

-Quería venir.-repuso sonriente aun.

-¿Para contarme las infinitas cosas?

Él rió y asintió.

-Pero también porque te extrañaba.

Iba a decirle que yo también lo había echado de menos, y que era muy tierno, pero mi hermano se apresuró a intervenir:

-¡Estoy aburrido!-se quejó.

Hice una mueca, mirándolo.

-Dean, ahora no…

Dean hizo un puchero. Era muy bueno: resultaba irresistiblemente adorable. Me morí el labio.
Jake se rió.

-Vamos a entretenerlo.-propuso mirándome.

-Pero Jacob…reproché.-¡Sigues retrasando las cosas!

Él pasó un brazo por detrás de mi espalda y me estrechó hacia él.

-De hoy no pasa.-murmuró en mi oído. Comencé a sonrojarme.-Te lo prometo.-lo vi sonreir.

No pude no devolverme esa sonrisa.

-Okay.

Jake besó mi mejilla y luego se dirigió a Dean.

-¿Qué quieres hacer?

Él se subió al sofá donde nosotros estábamos y se quedó ahí de pie, mirándolo. Parecía estar pensando.

-¿Podemos jugar a las escondidas?-preguntó al fin. Yo reí muy bajito y Jacob sonrió para si mismo.

-Vale.

Dean se puso contento y saltó del sillón.

-¿Quién cuenta?-nos sonrió.

-Yo.-se ofreció Jake y rodé los ojos. ¿Por qué le gustaban tanto los juegos para niños?

-Eres un niño todavía.-le dije riendo y me levanté.

-Shhh.-me hizo callar riendo.

Jacob contó en el muro de la cocina. Yo no tenía un lugar pensado, hace años que no jugaba a las escondidas. Dean, en cambio, corrió y se ocultó debajo de la mesa del comedor. Se veía perfectamente, pero él no lo sabía.
De pronto noté que me había quedado ahí, parada. Asustada, di unas zancadas más allá y me escondí detrás de las cortinas. Se me veían perfectamente los pies asi que tuve que taparme la boca para no reirme de mi misma.
Cuando Jake gritó: “¡Ahí voy!” no se oía nada de nada. Pero cuando entró al lugar donde estábamos, se escuchó su sonora carcajada. Tuve que morderme la lengua para no reirme con él; era obvio que ya nos había encontrado a los dos.
Él no dijo nada.

-¡Maldición!-fingió quejarse. ¿Olvidaba que Dean tenía solo 5 años?-Creí que se esconderían aquí. Pero no los veo…

Oí sus pasos a la vez que pensé con ternura: “Es tan… infantil!”

Creí que iría primero por mi, para que Deannie ganara y se terminara el juego o algo así, pero lo que pasó me dijo lo equivocada que estaba.

-¡Ja! ¡1, 2, 3 por Dean!-exclamó Jake. Pestañeé confundida.

-¡No es justo!-reclamó Dean.

-Tú la contarás, pequeño.

Escuché el exagerado suspiro de Dean y en ese instante alguien abrió la cortina de golpe.

-Tambien te encontré, Camie.-susurró Jacob sonriéndome. Puse los ojos en blanco y lo golpeé con suavidad en el hombro.

-Tonto.
Él rió.

Mi hermano apareció detrás de él y con voz de reproche me preguntó:

-Camieee… ¿No puedes contar tú?

Miré a Jacob y luego al pequeño.

-Claro que s…

-¡No, Dean!-me interrumpió Jacob. Lo miré sorprendida.-Te he pillado a ti primero. Vamos, contar es parte del juego.

Dean también lo miró algo confuso pero luego asintió una vez diciendo:

-Vale.-se dio media vuelta y se fue a la cocina.

-¿Por qué hiciste eso?-le pregunté seria a Jake y enarcando una ceja.

Me observó pero no respondió. De la cocina se escuchó un “¡UNO!”
Dean solo sabía contar hasta doce. Había muy poco tiempo.
Parecía que Jake había pensado en lo mismo, pues me tomó de la mano y rápidamente me tiró corriendo escaleras arriba. Lo seguí un tanto divertida. Arriba, abrió de un empujón el cuarto de Dean y de un tirón su armario. No me soltó la mano en ningún momento, y así me empujó con delicadeza adentro. Soltó por fin mi mano y cerró las puertas. Se escuchó un leve “¡Salí!” del piso de abajo.
El armario era estrecho. Mi respiración y la de él chocaban.

-¿Por qué has hecho eso?-susurré buscando sus ojos en la oscuridad. Los míos comenzaban a acostumbrarse a la penumbra.

-Es divertido esconderse, ¿no?-comentó mirándome evandiendo mi pregunta.

Arrugué un poco el ceño.

-¿Por qué…? ¿Por qué ignoras mis…?

No me dejó acabar. Se llevó un dedo a los labios indicando que me callase y luego con el pulgar señaló hacia afuera. Dean venía subiendo las escaleras.
Me acomodé un poco en el pequeño espacio que teníamos. Este juego me ponía nerviosa.
Ambos agudizábamos el oído, mirando los ojos del otro sin desviar ni un segundo la vista.
Entonces de pronto, él deslizó sus brazos por mi cintura y me besó.

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